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‎"Por la prisa de estar contigo. 
Por la calma de estar junto a ti."


Risto Mejide


Suicidas a domicilio

Quién no ha subido nunca a la cornisa de las cosas imposibles. Quién no ha palpado jamás el vacío de un por qué no. Quién no ha sentido el precipicio de las cosas que algún dia juró no hacer. Quién no se ha visto en el espejo de un me da miedo, de un ya veremos, de un quédate hoy. Que levanten la mano y escondan la piedra. Que madruguen si les ayuda, que dios les pille confesaos.

Y yo con estos celos

Otelo fue, a todas luces, un pringao. Que me perdone su ilustrísimo autor, pero de todos sus personajes, éste siempre me ha parecido el más pardillo. Romeo y Julieta, Hamlet, Ricardo III, Julio César, esos sí que se enfrentaron a gestas épicas, a dilemas morales y políticos a la altura de su fuerza o su poder, a sentimientos puros y dignos –o indignos– de un personaje inmortal. Sin embargo, el bueno –e insisto, pringadillo– de Otelo, se enfrentó simple y llanamente… a sus propios celos.

Echar de menos

"Que me encanta echar de menos. Que es de las cosas más bonitas que pueden pasarme por dentro. Saber que hay algo o alguien que está separado de mí por una distancia o un tiempo insalvables, y aun así, quererle bonito y desearle bien, pero de lejos. Y si encima sabes que es temporal, entonces ya es el no va más. Amar la ausencia del que va a volver tiene algo tremendamente excitante, la de rellenar su hueco con retales de sueño e ilusión."

Risto Mejide
Fragmento de  "Contra el optimismo. No sé de qué me extraño."

Di continuidad

La continuidad está sobrevalorada. Cuarenta años de matrimonio, doce meses en China, diez años de contable jefe, seis estudiando francés. Pero no te engañes. Durar mucho haciendo algo no siempre es bueno. Y si no, mira la dictadura de Franco, cualquier monopolio, Ana Obregón o el Gran Prix de Ramón García.

Corazonarras

El mercado emocional de primera mano se agota. Se acaba. Se extingue. Es un hecho. A estas alturas de la soledad, todos recurrimos a la segunda mano, repleta de corazones usados, maltratados, agrietados, a reformar, y eso cuando hay suerte y no están de derribo.

Callejero de mí

Domingo. Las pocas de la mañana. Como cada festivo, me salgo hacia adentro pa pasearme un rato. Me empiezo en mi calle. Siempre cuesta arriba. La tomes por donde la tomes. Hay que joderse.

Qué quieres ser de mejor

Búscate un segundo. En cuanto nadie mire, coges y te persigues un rato. No te prometo ningún resultado, es más, igual acaba siendo tan inútil como leerme a mí, igual sólo por eso ya ni vale la pena. Pero te doy una pista, si quieres encontrarte fácil, búscate en sincero y mírate en algún lugar entre una pequeña promesa y alguna gran frustración.

Lo poco que sé de la vida


Lo poco que se de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que se de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que se de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.

El día que te merezca

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo.

Teorema de una sonrisa

A sonreír se aprende habiendo llorado mucho. Cuando te suena demasiado cualquier principio. Cuando deja de sorprenderte cualquier final.

Pensión compleja

Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. 


Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos.